viernes, 24 de febrero de 2012

CARTA ESPERANZA


Algunos meses atrás publiqué dos entradas (ésta ésta) que narraban la trágica historia de la pakistaní Asia Bibi, de la cual no he alejado mi mente y mi oración en este tiempo, pero sí le había perdido el rastro.

Hoy me encuentro con esta misiva cargada de tristezas, angustias, y dolor, pero también de esperanza en el Señor. Publicada por Libros Libres, es una carta titulada "Sacadme de aquí", escrita por la mujer pakistaní y dirigida a sus hijos y a su amado esposo. VAYA NUESTRA ORACIÓN A ELLA, SU FAMILIA Y TODOS LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS EN ESTA CUARESMA QUE COMIENZA.

"Mi querido Ashiq, mis queridos hijos:


(...) Desde que he vuelto a mi celda y sé que voy a morir, todos mis pensamientos se dirigen a ti, mi amado Ashiq, y a vosotros, mis adorados hijos. Nada siento más que dejaros solos en plena tormenta.


Tú, Imran, mi hijo mayor de dieciocho años, te deseo que encuentres una buena esposa, a la que tú harás feliz como tu padre me ha hecho a mí.


Tú, mi primogénita Nasima, de veintidós años, ya tienes tu marido, con una familia que tan bien te ha acogido; da a tu padre pequeños nietecitos que educarás en la caridad cristiana como te hemos educado nosotros a ti.


Tú, mi dulce Isha, tienes quince años, aunque seas medio loquilla. Tu papá y yo te hemos considerado siempre como un regalo de Dios, eres tan buena y generosa... No intentes entender por qué tu mamá ya no está a tu lado, pero estás tan presente en mi corazón, tienes en él un lugarcito reservado nada más que para ti.


Sidra, no tienes más que trece años, y bien sé que desde que estoy en prisión eres tú la que se ocupa de las cosas de la casa, eres tú la que cuida de tu hermana mayor, Isha, que tanto necesita de ayuda. Nada siento más que haberte conducido a una vida de adulto, tú que eres tan jovencita y que deberías estar todavía jugando a las muñecas.


Mi pequeña Isham, sólo tienes nueve años, y vas a perder ya a tu mamá. ¡Dios mío, qué injusta puede ser la vida! Pero como continuarás yendo a la escuela, quedarás bien armada para defenderte de la injusticia de los hombres.


Mis niños, no perdáis ni el valor ni la fe en Jesucristo. Os sonreirán días mejores y allá arriba, cuando esté en los brazos del Señor, continuaré velando por vosotros. Pero por favor, os pido a los cinco que seáis prudentes, os pido no hacer nada que pueda ofender a los musulmanes o las reglas de este país. Hijas mías, me gustaría que tuvierais la suerte de encontrar un marido como vuestro padre.


Ashiq, a ti te he amado desde el primer día, y los veintidós años que hemos pasado juntos lo prueban. No he dejado nunca de agradecer al cielo haberte encontrado, haber tenido la suerte de un matrimonio por amor y no concertado, como es costumbre en nuestra provincia. Teníamos los dos un carácter que encajaba, pero el destino está ahí, implacable… Individuos infames se han cruzado en nuestro camino. Hete ahí, solo con los frutos de nuestro amor: guarda el coraje y el orgullo de nuestra familia. 


Hijos míos, (...) papá y yo hemos tenido siempre el deseo supremo de ser felices y de haceros felices, aun cuando la vida no es fácil todos los días. Somos cristianos y pobres, pero nuestra familia es un sol. Me habría gustado tanto veros crecer, seguir educándoos y hacer de vosotros personas honestas… ¡y lo seréis! (...) No sé todavía cuándo me cuelgan, pero estad tranquilos, amores míos, iré con la cabeza bien alta, sin miedo, porque estaré en compañía de Nuestro Señor y con la Virgen María, que me acogerán en sus brazos. 


Mi buen marido, continúa educando a nuestros niños como yo habría deseado hacerlo contigo.

Ashiq, hijos míos amadísimos, os voy a dejar para siempre, pero os amaré por toda una eternidad.


Mamá."


lunes, 20 de febrero de 2012

ESTADÍSTICAS (TeenSTAR, segunda parte)


Uno de los profesores relatores del curso nos contó una hermosa historia que reafirma lo que digo yo y Luis… y muchos otros, sin duda: el milagro de la VIDA es maravilloso… y es realmente un milagro.

Una mujer se fue a operar -no recuerdo de qué- y en la cirugía sufrió un accidente: el negligente médico pasó a llevar una arteria muy importante y la mujer resultó profundamente dañada.
- El daño es casi irremediable -explicaba el director del hospital al angustiado marido de la afectada.- Esto sucede una vez en 5 mil casos… realmente lo sentimos mucho.
- Pero ¿qué se puede hacer para salvarla?
- La verdad es que podríamos hacer una cirugía muy delicada… si resulta mal podría morir en el quirófano. Hay pocas probabilidades de que se salve. Es más seguro que viva una o dos semanas más si no hacemos nada, en lugar de que muera en medio de la operación.

El triste esposo guardó el silencio por unos minutos y luego preguntó al médico:

- Dígame, doctor. En caso de que resulte bien esa operación que usted menciona ¿Ella se salvaría y no tendría ninguna secuela?
- Así es.- respondió el médico.- Pero, como le digo…
- ¡Hagan la operación!- interrumpió el hombre.
- Pero, señor, hay muy pocas probabilidades de que la operación sea exitosa.- respondió asustado el director del hospital.
- Así como ustedes se aferraron a la posibilidad de que no cometerían errores en la operación anterior, yo me aferro a la posibilidad de que ella se salvará.- dijo el marido convencido de que valía la pena correr el riesgo por la vida de su mujer.

Esta es una historia real (o eso nos dijo el “profe” en el curso) que nos enseña a valorar la vida y esforzarse por vivirla en su máxima plenitud.

Finalmente la mujer de la historia se salvó, y hoy vive feliz junto a su esposo y sus hijos, demostrando que la vida se abre paso aunque las posibilidades sean mínimas.


sábado, 4 de febrero de 2012

PAPÁ

En diciembre de 2010 participé de la Peregrinación de Confianza de la comunidad de oración Taizé, semana en la cual pude grabar en mi corazón la importancia de entender que Dios es ternura y que no hay temor que deba envolvernos si nos arrojamos a Sus brazos.

Hace unos días tuve la bendición de conocer, junto a unos muy buenos amigos, el Monasterio de la Fraternidad Abbá Padre ubicado a unos kilómetros de Pucón, Chile. El lugar envuelve y acoge con su infraestructura sencilla, pero cargada de sentido y una magia muy especial que es alimentada por un paisaje típico de la zona lacustre de la Araucanía a la sombra del volcán. Lugar donde sopla el "ruah" fuertemente y acaricia al peregrino que llega.



La hermana que nos recibió nos contó que las Monjas del Abbá Padre fundamentan su carisma en reconocer que Jesús vino a dar un mensaje claro: Dios es Papá. No "padre", sino papá. Pues con esa expresión aramea (textualmente) se dirigían los niños judíos a sus padres, y se refería con confianza y cercanía el Señor a Dios Padre. 

Con estas palabras -motivo de escándalo para fariseos y saduceos de la época- resaltaba esa estrecha relación con Él, de la cual nos quiere hacer partícipes cuando nos enseña a rezar (Lc 11, 2); con estas palabras nos quiere recordar que Dios es un papá bueno y cariñoso que nos ama por sobre todas las cosas, que sus manos a veces son ásperas, pero sobre todo acogedoras; que sus brazos son fuertes, pero sobre todo abiertos; que su mirada es vigilante, pero sobre todo protectora; Jesús nos viene a recordar que Dios es ternura.